“Dios mío,
tu hijo es igualito a ti” es una frase que me he acostumbrado a oír. La mayoría
de familias pasan por esto, los niños tienen la bendición de parecerse a uno o
la desgracia de parecerse a su pareja… eso me va meter en problemas :p. Pero en
serio, hay varias veces que mi hijo se parece a mí cuando yo tenía su edad, sea
físicamente o algunas expresiones. La frase “de tal palo tal astilla” describe
perfectamente la situación.
La
misma frase aplica en nuestra relación con Dios. Su palabra dice que él nos
creo a Su imagen pero el pecado, el cual es todo lo que va en contra de quien
Dios es, nos separo de El… es como tratar de mezclar agua y aceite, no es
posible. Entonces, Jesús vino a morir por nuestros pecados, a pagar nuestra
deuda, la cual es muerte; vivir una eternidad sin poder tener una relación con
nuestro creador. Por eso El murió por nosotros, nos limpio de pecado, pago la
deuda para que aquellos que acepten ese sacrificio, creyendo en El y que Su
muerte y resurrección fueron por ellos, eso nos hace hijos/as de Dios. No se preocupen,
no voy a darle cátedra a nadie ni
tampoco voy a condenar a nadie, solo tenía que explicarlo para ir al siguiente
punto ;)
Entonces
podemos acordar que Dios no desea que sigamos un montón de reglas. Yo creía que
eso era lo que Dios quería, seguir una lista de qué hacer y qué no hacer. Que
equivocado estaba, solo dejémoslo en que la vida es mucho más sencilla y menos frustrante cuando sigues las
direcciones. Solo piensa en armar un mueble… PRIMERO LEE EL MANUAL!!! Todo lo
que El desea es que seamos más como El, no controlarnos sino ayudarnos.
Dios se
imprimió el mismo en nosotros cuando nos hizo, imprimió su esencia, su carácter
y naturaleza. No hablo de nosotros ser dioses, sino que nuestras vidas reflejen
Su humildad, gentileza, paciencia, amor, aceptación, unidad, esperanza, fe,
gracia, misericordia, perdón, amabilidad, compasión. Efesios 4:2 -3, 17-32.
Tenemos que imitarlo en cada aspecto de la vida, en casa, en el trabajo, con
nuestros padres, suegros, hermanos, amigos y enemigos.
No estoy diciendo que es fácil, no estoy juzgando
a nadie que no lo haga de vez en cuando o que nunca lo haga. Dios sabe las
veces que he fallado en hacerlo. Todo lo que digo es que tratemos lo mejor que
podamos, Dios quiere que seamos como Jesús y el conoce nuestra humanidad y
limitaciones por eso El nos ofrece Su ayuda y la capacidad de elegir. Un día a
la vez, paso a paso nos iremos viendo mas como papá!
Si tú
no estás seguro de poder llamar a Dios “papá”, todo lo que tienes que hacer es
decirle lo siguiente “Dios, yo he pecado, te necesito. Creo en que tú moriste para
pagar mi deuda y resucitaste para darme la oportunidad de ser tu hijo/a y estar
en la eternidad contigo. Te acepto como mi padre, mi salvador y Señor. Gracias!”
Que
nuestra meta para nuestras vidas sea hacer al Dios “invisible”, visible en este
mundo.
Hasta
la próxima…


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