miércoles, 18 de abril de 2012

Pies pequeños, pasos Gigantes


La vida siempre trae gigantes que nos intimidan o causan angustia. Usualmente vienen en forma de problemas o frustraciones como pérdida de empleo, problemas matrimoniales, alguna enfermedad o hasta la propia muerte.
Es ahí cuando nuestros ojos son tornados hacia alguien más grande que ese gigante, hacia un verdadero GIGANTE.

Nosotros somos incapaces de enfrentar estos problemas solos, son muy grandes para manejarlos  en nuestras fuerzas. Aun si esas circunstancias no existieran, la vida misma es demasiado grande para nosotros manejarla solos. Pero no cuando el verdadero GIGANTE está con nosotros.
La palabra de Dios dice que nuestra vida es como la niebla o vapor, que aparece por un momento y luego desvanece (Santiago 4:14) Somos tan pequeños comparados a la eternidad del GIGANTE. Necesitamos de El.

He aprendido que necesito hacer 2 cosas para comenzar a vivir de la mano con el verdadero GIGANTE.

Primero y más importante amar a Dios con todo lo que somos. Con toda nuestra determinación, voluntad, motivación, pertenencia y entendimiento. Y luego amar a todos (amigos, enemigos y todo lo que esté en medio) como a uno mismo. Ósea, hacer todo en nuestro poder para ayudar y apoyar a otros en cualquier circunstancia posible en que se encuentren. (Mateo 22:37-40)

Segundo, Seguir a Dios y guiar a otros a que le sigan. ¡Un seguidor guiando seguidores! Caminar de la mano del GIGANTE y simplemente guiar a otros a que le tomen de la mano EL también. (Mateo 28:18-20)

Haciendo estas dos cosas el GIGANTE nos promete estar con nosotros hasta el fin.

¿Dónde te vez en un par de años? ¿Corriendo de los gigantes de la vida? ¿Simplemente existiendo y sobreviviendo esperando tu fin? ¿O de la mano del verdadero GIGANTE conquistando todo lo que se te ponga enfrente?

No hay comentarios:

Publicar un comentario